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06/09/2023

La Fiscalía propone analizar los intentos de feminicidios

Cuando un hombre asesina a su pareja, o a la que lo fue, el sistema se activa para analizar cada uno de los detalles que puedan conocerse: si había o no denuncias previas, órdenes de alejamiento o protección, si tenían hijos o hijas, dónde vivían, si él tenía licencia de armas, la situación económica que, en ocasiones, supone un obstáculo para las víctimas, si existían situaciones de adicciones o si ella era dependiente de la pareja por algún motivo como puede ser una discapacidad. Cualquier cosa que pueda ayudar a las instituciones en mejorar los mecanismos por los que se detecta, se previene y se protege a las mujeres, se estudia desde hace años a distintos niveles y desde distintas instituciones. Y, además, desde finales del pasado año, se hace de forma conjunta entre autonomías, Ministerio de Interior, Justicia e Igualdad en los llamados comités de crisis. En el último, reunido el lunes, Teresa Peramato, la fiscal de violencia sobre la mujer, propuso un eje de investigación más: que no solo se analicen las circunstancias de los asesinatos consumados, sino también las de los intentos de feminicidio.

En España, desde 2003, la estadística oficial de asesinatos por violencia machista se actualiza y se hace pública con cada uno de esos crímenes, alcanza ya los 1.226; no se conoce, sin embargo, el número de intentos que no llegan a consumarse. "Y es alto", dice Peramato al teléfono. Según datos de la Fiscalía, en 2022 hubo 50 asesinatos por violencia machista y 37 feminicidios intentados; en lo que va de año, son 42 los hombres que han asesinado a sus parejas o exparejas y otros 26 lo han intentado. "Cuando analizamos los feminicidios consumados contamos con la información que se desprende de los procedimientos judiciales y de la información que pueden aportar las distintas instituciones, pero no contamos con la voz de las víctimas", explica la fiscal.

O no siempre. Porque aquí entra además en juego la cuestión de si existen o no denuncias previas. En un asesinato, "si existen denuncias previas o la mujer había acudido a pedir ayuda o información a alguna institución como servicios sociales o las oficinas de víctimas, el sistema cuenta con información", ahonda Peramato. Si eso nunca ocurrió, el vacío puede ser prácticamente total. Y en torno a las denuncias como tal, es lo más habitual, según datos de la Fiscalía. En 2022, de los 50 feminicidios, 22 constaban ya en el sistema, el 44%; en lo que va de 2023, solo existen en ocho de los 42, en un 19%. Y en cuanto a los intentos, de los 37 del pasado año, 19 sí tenían (51%); y en los que se han producido hasta ahora en 2023, consta denuncia en ocho de 26 casos (30,7%).

Si el asesinato se produce y las víctimas no constaban de ninguna forma en el sistema, la información sobre el contexto y las circunstancias se pierde; sin embargo, en los intentos, aun cuando no hubiese denuncias previas, sí existirá información posterior a través de los procedimientos que se inician en torno a ese delito grave, y es esa información la que Peramato propuso que también se analizara en los comités de crisis. Lo hizo durante ese comité convocado por el Ministerio de Igualdad tras los siete asesinatos de agosto. Así, la información de las instituciones se extenderá para mejorar a futuro las herramientas. Esta propuesta, cree Peramato, podrá activarse en un corto periodo de tiempo.

Redacció: Isabel Valdés

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Font: www.elpais.com