Urgencias y primaria se formarán para detectar antes la violencia machista

29/07/2019

La muerte de una médica en Terrassa impulsa la prevención desde la consulta

 

La muerte el miércoles pasado de una médica de familia de Terrassa, Eva A.P., a manos de su marido, un abogado con el que tenía dos ­hijos adolescentes, ha conmocionado a los profesionales sanitarios. Tanto que el Col·legi de Metges de Barcelona y la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic) acordaron la semana pasada impulsar una formación más profunda y extensa para que los profesionales sanitarios puedan detectar señales de violencia machista en sus pacientes y sepan, sobre todo, qué hacer a continuación.

“Es gravísimo lo que estamos ­viviendo”, reconoce Jaume Padrós, presidente del Col·legi de Metges de Barcelona (COMB), al que pertenecía la médica asesinada. “Necesitamos más conocimiento para que los equipos de primaria y de urgencias, no sólo los médicos, tengan más conocimiento, más herramientas para detectar problemas, facilitar la conversación a solas y, por supuesto, saber qué hacer a continuación”, detalla Padrós.

La muerte el miércoles pasado de una médica de familia de Terrassa, Eva A.P., a manos de su marido, un abogado con el que tenía dos ­hijos adolescentes, ha conmocionado a los profesionales sanitarios. Tanto que el Col·legi de Metges de Barcelona y la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic) acordaron la semana pasada impulsar una formación más profunda y extensa para que los profesionales sanitarios puedan detectar señales de violencia machista en sus pacientes y sepan, sobre todo, qué hacer a continuación.

“Es gravísimo lo que estamos ­viviendo”, reconoce Jaume Padrós, presidente del Col·legi de Metges de Barcelona (COMB), al que pertenecía la médica asesinada. “Necesitamos más conocimiento para que los equipos de primaria y de urgencias, no sólo los médicos, tengan más conocimiento, más herramientas para detectar problemas, facilitar la conversación a solas y, por supuesto, saber qué hacer a continuación”, detalla Padrós. La propuesta es tan incipiente que se acordó en una reunión el jueves pasado entre los colegios y la sociedad de médicos de familia. Pero el empeño es que en septiembre se pueda perfilar el contenido para buscar a los expertos que deben dar la formación, “criminólogos incluidos”.

 

Pretenden que ese conocimiento se pueda acabar extendiendo a todos los profesionales de atención primaria y de urgencias, principalmente médicos y enfermería. Por eso inician ahora el contacto con las entidades de las que dependen los servicios sanitarios implicados, como el Institut Català de la Salut (ICS), y toda la red de hospitales del sistema sanitario público.

“Es un problema de una dimensión que no siempre se es consciente. Es un goteo de víctimas muy superior al terrorismo y no podemos despistarnos”, apunta Padrós.

 

Colegios de médicos y la Societat Catalana de Medicina Familiar quieren que todos sepan cómo actuar

Creen que si la iniciativa no se diluye, sino que la lideran los médicos y las médicas, el impacto de esa detección precoz que permita un apoyo preventivo puede llegar a incidir en lo que está pasando.

El hecho de que se tratara de un asesinato machista en el seno de una familia formada por una pareja de profesionales –médica de familia la víctima y abogado el presunto asesino– pone sobre la mesa la transversalidad del fenómeno que a veces cuesta más sacar a la luz entre personas con una alto estatus profesional y laboral.

 

El COMB agiliza actualmente los trámites para que los dos hijos de la médica asesinada, de 12 y 15 años, puedan recibir una ayuda hasta que sean mayores. El padre y presunto asesino fue enviado a prisión el viernes. Según informó el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), el detenido, acusado de un delito de homicidio, se acogió a su derecho a no declarar ante la juez. El magistrado acordó asimismo, como medida cautelar, una orden de alejamiento respecto de los dos hijos.

Las concentraciones se sucedieron el jueves ante las puertas del Ayuntamiento de Terrassa, del CAP donde trabajaba, pero también en el hospital Mútua de Terrassa, el Clínic de Barcelona, en el Laboratori d’Anàlisis Clíniques y en la sede del Institut Català de les Dones (ICD).

 

Font i Foto: La Vanguardia