Los bufetes mantienen su rentabilidad a pesar de la crisis

31/01/2017
Los despachos de abogados se preparan para reinventar su modelo de negocio

 

 

Las firmas de abogados han conseguido ajustar sus márgenes y aumentar sus tarifas en la última década para contrarrestar el descenso de horas facturables desde el estallido de la crisis en 2007.

 

Ya dijo Charles Darwin en su libro El origen de las especies, publicado en 1859, que sólo las especies más fuertes y que sepan adaptarse a un entorno en constante cambio serían las que sobrevivan en un futuro. Lo mismo está ocurriendo en el mundo legal, un sector que ha cambiado sustancialmente desde que empezara la crisis financiera global hace ya una década. Sus clientes también han aprendido la lección estos años y ahora exigen más por su dinero, por lo que las empresas no se cortan en pedir una mayor eficiencia, control de costes y seguridad, ya que la calidad en el servicio contratado la siguen dando por supuesta.

 

Sin embargo, los bufetes, aunque no lo están teniendo fácil para cumplir con las nuevas exigencias de los clientes, están cumpliendo con estas expectativas. El estudio Report on the State of the Legal Market 2017, elaborado por el Centro de Estudios de la Profesión Legal de la Universidad de Georgetown y Thomson Reuters Legal Executive Institute, concluye que el factor que está impactando de manera más positiva en el sector legal es la posibilidad de aumentar sus tarifas entre un 2% y un 3%, ya que otras variables, como la productividad o la demanda de servicios siguen cayendo, mientras que los gastos internos crecen. Se trata de una situación bastante similar a la que sufre el sector legal español, que continúa en un proceso de reestructuración interna para poder manejar de manera más efectiva estos factores y conseguir así un aumento de su rentabilidad.

 

Uno de los aspectos que más preocupa es el descenso de la productividad. En 2007, cada abogado podía facturar 134 horas por mes, mientras que en 2016 la cifra rondaba las 120 euros. Esto significa, según el cálculo realizado por el informe, que la productividad anual por abogado había caído en 66.672 dólares (algo más de 62.300 euros).

 

Esta pérdida de valor se reparte de manera bastante desigual dependiendo de la categoría del letrado: los asociados han reducido su productividad un 3%, mientras que el personal más sénior llega hasta el 20%. Los socios, ya sean de cuota o no, tampoco se salvan de firmar estos malos resultados, ya que sus horas facturables han caído en un 11% y un 16%, respectivamente.

 

A pesar de ello, la rentabilidad de los bufetes se mantiene, en líneas generales, en términos positivos. La recuperación del empleo confirma la buena salud de los despachos de abogados cuyos márgenes de beneficio aún superan el 35%. Estas cifras demuestran que el sector ha sabido reaccionar a tiempo a la nueva realidad empresarial y financiera que ha traído la crisis y que han sabido adaptar sus estructuras para continuar mostrándose como una industria rentable.

 

Otro dato positivo se esconde detrás del aumento de los gastos, que tocaron fondo en 2010 y que ahora crecen a un ritmo inferior al 4%. La respuesta, según el informe de la Universidad de Georgetown, se encontraría en la recuperación paulatina del empleo en el sector. Después de los despidos masivos en los años más duros de la crisis, los bufetes vuelven a crear empleo en todos los escalafones, lo que ha provocado que no se haya alterado sustancialmente su leverage, que supera el de dos abogados por cada socio.

 
Gastos

 

Los comienzos de la crisis financiera en 2007 no fueron fáciles para los despachos de abogados norteamericanos, que veían cómo en los dos primeros años sus gastos crecían de manera alarmante -18% los directos y 11% los generales, al mismo tiempo que los encargos de sus clientes iban reduciéndose. Esto provocó el despido de un gran número de profesionales, lo que permitió reducir los gastos en 2009 y 2010 en algunos casos en casi un 30%.

 

Un año más tarde el sector se fue recuperando paulatinamente, lo que provocó inevitablemente un nuevo incremento de los costes que, sin embargo, desde 2012 crecen a un ritmo estable inferior al 4%.

 

A pesar de ello, los expertos recomiendan una gestión más detallada de este capítulo para los próximos años, ya que consideran que la época en la que los honorarios crecían a un 20% es bastante probable que nunca vuelva a repetirse.

 
Los grandes retos a largo plazo

 

  • Foco en la rentabilidad. Debido a la presión recibida por parte de los clientes para ajustar sus tarifas, muchas firmas han desarrollado herramientas internas para calcular sus costes de manera más precisa. A pesar de ello, la mentalidad de pensar en el despacho como un negocio por horas sigue vigente en muchos abogados. Tanto es así, que los socios siguen siendo juzgados a final de año por su productividad por hora, a pesar de que se puede analizar el coste real de cada uno de los procesos que desarrolla.
     
  • Modelos más amplios en las plantillas. En los últimos años el 'leverage' (ratio entre socios y abogados de todas las categorías) se ha ido reduciendo en los bufetes en parte para reducir costes. Ahora las firmas deben profundizar en otro tipo de contrataciones, como abogados por proyectos, paralegales o 'counsels', pero también de profesionales no directamente relacionados con el mundo del derecho.
     
  • Concentración en las prácticas clave. La tendencia de las empresas de trocear sus asuntos legales y contratar a varios despachos para cada uno de ellos obligará a los bufetes a reforzar sus departamentos estrella.
     
  • Oportunidades en negocios paralelos. En respuesta al aumento de competidores que se dedican a tareas que hasta ahora habían realizado tradicionalmente los abogados, los bufetes tendrán que buscar otros servicios que complementen sus áreas de práctica clave y que ayuden a diferenciarse.

 

 

 

Font i Foto: Expansion.com