La alta dirección, responsable del 50% de los fraudes corporativos

29/11/2016
Garamendi aboga por evitar el fraude empresarial en lugar de subir impuestos

 

 

Los especialistas de KPMG Forensic destacan que tres de cada cinco casos de delitos empresariales analizados se podrían haber evitado si la compañía hubiese contado con controles internos efectivos.

 

Hombre, de entre 36 y 55 años, con una antigüedad en la empresa de más de seis y que ocupa la posición de director o forma parte del consejo de administración de la compañía (principalmente, en puestos ejecutivos). Éste es el perfil genérico del defraudador empresarial global, según se desprende de un estudio presentado ayer y elaborado por KPMG International.

 

De manera más detallada, el estudio describe que la amenaza suele provenir del interior de la compañía, que los defraudadores actúan en colaboración con terceros -en el 62% de los casos- y que la motivación predominante de estas operaciones ilegales tiende a ser el lucro personal, como sucedió en el 60% de los casos analizados.

 

Juan Mazarredo, director del área forense de KPMG España, apunta además que estos defraudadores son "personas que disponen de un gran poder en la empresa y tienen capacidad para anular los controles, habitualmente son figuras respetadas, lo que provoca que la propia empresa no se espere este tipo de actuaciones al ser un efectivo apreciado personal y empresarialmente".

 

Dos fraude distintos

 

Los datos recogidos en este tercer informe son dolorosamente esclarecedores en cuanto a la figura del defraudador. Lo más habitual es que forme parte del consejo de administración (32%); que sea director (26%) o que ocupe alguna otra posición en el escalafón de la empresa (20%). El resto de casos son anecdóticos o poco habituales, como sucede con los fraudes cometidos desde áreas de apoyo (5%); outsourcing (3%) o por los dueños y accionistas (2%).

 

Por otro lado, el estudio muestra que los varones son los que defraudan más habitualmente, en un 79% de los casos, frente a un escaso 17% en el que fueron mujeres. En cuanto a la edad, el informe indica que lo más normal es que sean personas de entre 36 y 45 años (37%) o de 46 a 55 años (31%). Estas cifras, sin embargo, cambian cuando se ha utilizado la tecnología para llevar a cabo el fraude.

 

En este sentido, el estudio apunta que el uso de tecnología y la sofisticación del modus operandi son factores que están ganado peso en la comisión de irregularidades corporativas. La tecnología está siendo utilizada por los defraudadores, pero podría convertirse en una herramienta esencial para prevenir, detectar y dar una respuesta a las malas prácticas.

 

Según explica Marisa Yepes, directora del área forense de KPMG España, "la tecnología es un arma de doble filo en asunto de fraudes empresariales. Actualmente, no está lo suficientemente integrada en las compañías para revisar, controlar y analizar las operaciones. De hecho, un 24% de los fraudes analizados en el informe fueron cometidos con ayuda de las nuevas tecnologías y, sin embargo, sólo el 3% fueron detectados por esta misma herramienta".

 

La especialista destaca que el perfil del defraudador cambia, puesto que se trata de una persona joven, con menor antigüedad, que actúa en solitario y que acomete el fraude en un periodo corto, normalmente, en menos de un año. En un 24% de los casos, la tecnología sirvió para crear registros falsos o engañosos de los estados financieros; en un 20% fue utilizado para generar información falsa vía email o redes sociales; y en un 13% para acceder de manera no autorizada a los sistemas de gestión de la empresa.

 

Detección

 

En cuanto a los modos de detección del fraude, el director del departamento forense de KPMG España, Juan Arenas, destaca que "lo más habitual ha sido a través de avisos informales, fuera del circuito oficial (24%). El resto de casos se han conocido gracias a las revisiones internas de alto nivel (22%); el circuito de reclamaciones formal (20%); de manera accidental (14%); con auditorías internas (14%) o externas (6%); o por alguna sospecha planteada por un superior inmediato al defraudador (10%).

 

 

 

Font i Foto: expansion.com