El TEAC vuelve a la carga con los intereses de las actas de inspección

26/02/2018

Considerar que el criterio establecido para la interpretación de una norma debe mantenerse invariable cuando esta sea derogada y sustituida por otra diferente, es esencialmente ilógico.


 

 

 

El 4 de diciembre de 2017, el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) dictó una resolución en la que una vez más sostiene que los intereses de demora derivados de las actas de inspección (intereses de las actas") son un gasto fiscalmente no deducible (GND) en el Impuesto sobre Sociedades (IS).

Arranca el TEAC amparándose en la necesidad de ceñirse a una incierta jurisprudencia del Tribunal Supremo (TS) sobre el particular. Esta afirmación nos parece más que objetable, pues las Sentencias a que el TEAC alude (SSTS de 24-10-98 y 25-02-10) se refieren a la Ley 61/1978, del IS, derogada el 1 de enero de 1996 y sustituida por otra sustancialmente diferente.

A nuestro juicio, considerar que el criterio establecido para la interpretación de una norma debe mantenerse invariable cuando esta sea derogada y sustituida por otra diferente, es esencialmente ilógico. En efecto, parece más acertado concluir que, respecto de la normativa sobre la que el TEAC tiene que pronunciarse actualmente, no existe, en rigor, Jurisprudencia del TS que constriña sus pronunciamientos.

Salvado lo anterior, veamos los cuatro argumentos en los que el TEAC basa su criterio:

1º. Los Intereses de la actas tienen naturaleza indemnizatoria

Estamos de acuerdo con la calificación de los Intereses de las Actas que hace el TEAC. Sin embargo, no acertamos a descifrar el razonamiento que conduce al TEAC a inferir de tal calificación que, los Intereses de las Actas son GND.

De hecho, la Ley del IS no contiene ningún precepto que permita afirmar que las indemnizaciones son, per se, un GND. Hay incluso pronunciamientos recientes de la Dirección General de Tributos en los que reconoce la deducibilidad en el IS de las indemnizaciones en la medida en que no cubran sanciones, multas ni recargos (entre otras, consultas vinculantes V0989-15 y V1403-16).

Por tanto, a nuestro juicio decae este argumento para negar la deducibilidad de los Intereses de las Actas.

2º. Dado que los recargos por ingreso voluntario fuera de plazo son un GND, por coherencia debe predicarse lo mismo respecto de los Intereses de las actas

En este punto, el TEAC viene a reconocer que, como los intereses de demora no tienen naturaleza sancionadora, su no deducibilidad no puede derivar del precepto que excluye de los gastos deducibles las multas y sanciones penales y administrativas. Hasta aquí, de acuerdo.

Continúa el TEAC diciendo que tampoco los recargos por ingreso voluntario extemporáneo de la deuda tributaria (artículo 27 de la LGT) son una sanción y sin embargo la Ley los considera GND. De acuerdo también.

Y remata el razonamiento concluyendo que considerar estos recargos GND y los intereses deducibles sería incoherente. Desacuerdo total.

Para sostener esta tesis, el TEAC afirma que la finalidad de estos recargos es incentivar el pago voluntario, aunque sea fuera de plazo, evitando sanciones; pero lo cierto es que estos recargos tienen una finalidad claramente disuasoria (desincentivar el pago fuera de plazo), por lo que su naturaleza es mucho más afín a la de una sanción que a la de unos intereses. De ello se sigue que tratar de forma diferente los recargos y los intereses no entraña incoherencia alguna.

De hecho, es la propia Ley la que diferencia nítidamente el tratamiento de ambos conceptos, pues recoge una detallada relación de GND en la que están incluidos los recargos y no los Intereses de las Actas. ¿No induce esto a pensar que el legislador haya querido dar diferente tratamiento a unos y otros? Y más aún cuando la misma Ley (artículos 15.h y 16), impone expresamente limitaciones y restricciones a la deducibilidad de partidas específicas de intereses, pero no para los Intereses de las Actas.

3º. La deducibilidad de los intereses generaría injustas diferencias entre el tratamiento otorgado en el IS y el dispensado en otros impuestos

En un pretendido argumento de justicia tributaria (que para mayor claridad exponemos de forma simplificada), compara el TEAC el tratamiento que para el sujeto pasivo tendrían los Intereses de unas Actas por rendimientos del trabajo en el IRPF, con el que los mismos tendrían si se tratase de unas Actas por el IS. Y viene a concluir que, si en el primer caso se considera que los intereses son GND, resultaría injusto que en el segundo fueran deducibles.

Este argumento resulta bastante chocante, pues el TEAC parece desconocer que esa diferencia de tratamiento entre ambos impuestos no se produce específicamente respecto de los Intereses de las Actas, sino prácticamente respecto de cualesquiera intereses (la deducibilidad de estos en el IRPF es muy limitada), por lo que cabe inferir que la diversidad de tratamiento es plenamente conocida y deseada por el legislador y no precisa ser corregida por vía interpretativa.

4º. El hecho de que contablemente constituyan un gasto financiero no implica la deducibilidad del mismo

Finalmente, el TEAC aborda la vertiente contable del asunto. Y tras reconocer que el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) ha admitido que los Intereses de las Actas son gastos financieros, se apresura a aclarar que eso no implica que el gasto sea deducible, pues las competencias del ICAC no alcanzan a determinar la deducibilidad o no de un gasto.

Y eso es completamente cierto. Pero también lo es que, el hecho de que dichos intereses constituyan un gasto financiero, implica que forman parte del resultado contable, y por tanto, a tenor del artículo 10.3 de la Ley del IS, de la base imponible del impuesto salvo que algún precepto de la propia Ley lo excluya. Y en nuestro caso no sucede.

Conclusión

El TEAC, aparte de razonamientos endebles, interpretaciones forzadas y extravagantes enfoques finalistas, no aporta un solo argumento legal que respalde su postura, pues le falta lo más importante: un precepto que niegue la deducibilidad de los citados intereses.

Por ello, si el propio TEAC no rectificase por iniciativa propia su criterio sobre este particular, sería deseable que el TS llegase a pronunciarse sobre normativa algo más actual; pongamos que del siglo XXI.

 

 

Font i Foto: Expansion.com